Una marca no es un logotipo bonito. Es el conjunto de decisiones que hacen que tu presupuesto, tu web y tu Instagram parezcan la misma empresa. Cuando esas decisiones no están escritas, cada pieza sale distinta y la marca no se acumula. Además del branding, si quieres proteger el nombre, el registro de marca se hace en la OEPM.
Qué incluye
Entregar un logotipo sin reglas es entregar un problema para dentro de seis meses. Aquí va todo lo que hace falta para que la marca aguante manos ajenas.
Qué prometes, a quién y en qué te diferencias. Sin esto, el logotipo es decoración.
Versión principal, símbolo, monograma y favicon. Cada uno con su uso mínimo y sus zonas de respeto.
Paleta con proporciones de uso y equivalencias para imprenta. Dos familias tipográficas y sus tamaños mínimos.
Cómo se escribe y cómo no, con ejemplos reales de tu sector. Es la parte que casi nadie entrega y la que más se usa.
Un sistema propio en lugar de iconos descargados que parecen de otra empresa.
El documento con las reglas y las piezas listas: presupuesto, firma de correo, plantillas de redes y presentación.
Para quién
El branding ordena y amplifica lo que ya eres. Si aún no sabes a quién le vendes, ninguna paleta de color lo va a resolver.
Cómo lo hacemos
Presentamos dos direcciones distintas de verdad, no cinco variaciones del mismo dibujo. Eliges una y se desarrolla a fondo.
Entrevista, revisión de tu competencia y de lo que ya tienes. Salimos con un territorio y una promesa por escrito.
Dos caminos visuales completos, aplicados a piezas reales para que veas cómo se comportan. Eliges uno.
La dirección elegida se lleva al detalle: versiones, color, tipografía, iconos, tono.
Documento de reglas, archivos abiertos y para imprenta, y una sesión para explicártelo.
Plazo y precio
Plazo típico: 3 a 4 semanas. Las dos direcciones se presentan en la segunda; a partir de ahí el ritmo depende de tus decisiones.
Precio cerrado. Incluye una ronda de ajuste sobre la dirección elegida; rehacer desde cero una dirección ya descartada se presupuesta aparte.
Lo que necesitamos de ti
Cuéntanos dónde estás y qué te chirría de tu imagen actual. Te decimos si esto es lo que necesitas o si tu problema es otro.
Dudas de este servicio
Dos direcciones completas, no ocho logotipos sueltos. Ocho opciones no son más elección: son ocho ideas a medio pensar. Cada dirección va aplicada a piezas reales para que puedas juzgarla en uso, que es donde una marca se gana o se pierde.
Todos: vectoriales para pantalla, versiones para imprenta y los archivos de trabajo. Sin licencias, sin dependencias y sin tener que pedirnos permiso para usar tu propia marca.
Es muy recomendable y no lo hacemos nosotros: es trabajo de un agente de la propiedad industrial. Antes de cerrar el nombre comprobamos que no haya colisiones evidentes, y te decimos con qué debería revisarlo un profesional.
Podemos, pero te lo desaconsejamos: un logotipo sin color, tipografía y reglas de uso se deforma en el primer mes. Si el presupuesto aprieta, preferimos recortar por otro lado.
El logotipo es una pieza; el branding es el sistema: nombre, logotipo, color, tipografía y tono, con las reglas escritas para aplicarlos siempre igual. Sin ese sistema, cada pieza nueva se aleja un poco de la anterior.
Sí, y suele ser lo más eficiente: el branding se define primero y la web lo aplica desde el primer día. Es lo que hicimos con Café El Coquí, donde renovamos la identidad y la tienda online.